El deseo lector. Para mí ahí está la clave, el quid de la cuestión. Todos somos corresponsables de fomentar y alimentar (para mantener) el deseo lector en nuestros niños. Y digo todos refiriéndome a padres y educadores. Porque considero que hablamos de una meta que se alcanza después de un largo recorrido que da comienzo cuando el niño es un bebé y que continua hasta que es un adolescente, casi adulto. Hay que acompañar a los bebés, niños y adolescentes de diferente modo y con diferente intensidad y enfoque dependiendo de múltiples factores, y no es fácil acertar. Me atrevería a decir que es muy difícil, y todo un reto. Nunca recibí en mi pasado como estudiante una animación lectora, pero me parece un método fascinante para atrapar a los chavales en el maravilloso mundo de la lectura. Yo fui más bien víctima de las dichosas fichas. Tuve la suerte de tener interesantes colecciones en mis manos que arraigaron en mí la lectura como un entretenimiento, pero desde luego tengo que decir...