Comenzaré esta entrada en el blog afirmando públicamente que, efectivamente, he tenido que borrar de mi cabeza todo lo que creía saber sobre folclore y sobre los cuentos folclóricos. Además, me he dado cuenta de que no era consciente de la importancia que el folclore puede tener tanto en el aula como en casa. Y lo “peor” de todo, he cometido un gran error en el pasado: la mayoría de las veces que he contado un cuento, lo he contado apoyándome en libros, con más o menos texto, y siempre con imágenes, violando una de las leyes del folclore, que es que debe ser contado, y no leído. Creo que el momento en que se le cuenta un cuento o leyenda a un niño es único. Estoy totalmente de acuerdo con los autores que expresan que es un momento de acercamiento y de conexión con los pequeños, en los que el narrador pone todo su cariño y amor en contar lo más intensamente posible un relato apasionante. Es mágico ver como atienden y absorben tus palabras. Siendo así, ¿cómo no trasl...