Y yo que pensaba que sabía mucho de Literatura Infantil por haber devorado Los Cinco y una buena parte de la colección El Barco de Vapor hace unas décadas… ahora sé que estaba muy perdida, y que me faltaba muchísimo por aprender. Una vez finalizada esta asignatura, sigo teniendo mucho que aprender, pero puedo afirmar que he aprendido una barbaridad, y de verdad. No de verdad una barbaridad, sino aprender de verdad, o lo que es similar, que mi participación en esta asignatura ha supuesto para mí un verdadero aprendizaje significativo. Que ha dejado huella. Aunque este artículo se podía ir haciendo poco a poco (y así se sugería en la guía de trabajo), desde el principio tuve claro que, para dar una visión global de mi aprendizaje, sería mejor hacerlo al final, de una forma reposada y ligeramente alejada de la finalización de los diferentes trabajos. Con perspectiva. A lo largo de este semestre, me he visto a mí misma hablando entusiasmada con amigos de algunos de los temas que nos han ...
Amaya: Jorge, ¿tienes deberes para este fin de semana? Jorge: Sí, tengo que hacer una redacción. Amaya: ¿Qué tipo de redacción? Jorge: De lo que quiera, usando tres palabras compuestas. Muchas veces esta es la tarea que tiene mi hijo que hacer, y otras muchas son las veces que a mí en el colegio me mandaron, sin más, hacer una redacción “de lo que quisiera”. Y hasta ahora, lo veía bien y normal. Lo mandaban sin guía, sin trucos, sin ejemplos y por supuesto, sin estrategia. Ahora, después de haber trabajado este bloque, entiendo los errores cometidos y me da tanta rabia que fuera así, y más que siga siéndolo… Y esta rabia va aumentando al ver lo relativamente fácil que es trabajar las estrategias existentes con los chavales para guiarles y para ayudarles a despertar su creatividad y a aprender a redactar. Para mí este bloque ha sido todo un descubrimiento. Tengo que confesar que nunca me ha costado escribir “redacciones”, cuando se trataba de narraciones, cuentos, crítica...