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Artículo final

Y yo que pensaba que sabía mucho de Literatura Infantil por haber devorado Los Cinco y una buena parte de la colección El Barco de Vapor hace unas décadas… ahora sé que estaba muy perdida, y que me faltaba muchísimo por aprender. Una vez finalizada esta asignatura, sigo teniendo mucho que aprender, pero puedo afirmar que he aprendido una barbaridad, y de verdad. No de verdad una barbaridad, sino aprender de verdad, o lo que es similar, que mi participación en esta asignatura ha supuesto para mí un verdadero aprendizaje significativo. Que ha dejado huella.

Aunque este artículo se podía ir haciendo poco a poco (y así se sugería en la guía de trabajo), desde el principio tuve claro que, para dar una visión global de mi aprendizaje, sería mejor hacerlo al final, de una forma reposada y ligeramente alejada de la finalización de los diferentes trabajos. Con perspectiva.

A lo largo de este semestre, me he visto a mí misma hablando entusiasmada con amigos de algunos de los temas que nos han ocupado estos últimos meses, intercambiando impresiones sobre cómo elegir o no libros para los niños en los colegios, sobre cómo animar a que lean, sobre la importancia de contarles cuentos… Así es como me he dado cuenta de que esta asignatura ha calado. Lo he hecho mío, lo he interiorizado y hablo de ello en una cena, en un bar, por teléfono… me encanta. Y todos sabemos que no es tan fácil que esto suceda.

Me he puesto a prueba haciendo un repaso mental, sin consultar apuntes ni trabajos, de cada uno de los bloques. Empiezo mi experimento de repaso, a ver qué obtengo…

En el primer bloque recuerdo cómo tuve que leer y releer los apuntes para entender bien lo que era paraliteratura. He aprendido que hay que darles a los niños buena literatura, libros bien escritos, bien planteados, y que hay que respetar sus gustos. Me surgieron muchísimas dudas sobre si lo que yo leía de pequeña era o no buena literatura, pero al final se trata de disfrutar con lo que se lee, saborear el libro y que deje huella. Yo que leía mucho, recuerdo perfectamente qué libros dejaron huella. El hábito lector se adquiere con la práctica. Y se adquiere práctica leyendo. Y se lee si se disfruta de ello. Cuando leer sea parte del ocio de un niño, tendremos ese hábito posiblemente incorporado a su persona. Los libros llevan enseñanzas, pero no deben ser obvias, o sea, no deben tener moraleja. Cuando la lectura es moralizante, estamos ante paraliteratura, y como dice mi hijo a veces “soy pequeño, pero no tonto” :) Otra de las cosas que he aprendido en este bloque está relacionada con mi labor de madre. He cometido el error de insistirle a mi hijo en que lea algo que a mí de pequeña me gustó, porque no entendía que él puede tener otros gustos o intereses que tengo que respetar. Además, ahora miro alguno de esos libros y entiendo por qué no le llaman nada la atención…

Del segundo bloque, el folclore, tengo que decir que la frase de Irune en clase fue un acierto: “Borrad de vuestras cabezas todo lo que creíais saber sobre el folclore…”. Nunca nadie me había hecho ver como hasta ahora la importancia de contar y cantar cuentos, retahílas… Pensaba que era un ámbito restringido a lo familiar, y que en el colegio no tenía cabida. ¡Qué equivocada estaba! Todo el amor y el calor que una madre por ejemplo trasmite a su hijo cuando le cuenta un cuento, puede ser trasmitida por un maestro en el aula con sus niños. Claro que sí. Pero, ¿por qué no se hace más? Porque no se le da la importancia que tiene, quizás porque no se ve la relación directa con el currículo, y hay tanto que enseñar… pero no podemos olvidar que los cuentos trasmitidos de forma oral, con variaciones que cada narrador incorpora, son parte de nuestra cultura y de nuestro pasado. No podemos permitir que se pierdan.

Y con el trasfondo de la literatura clásica que, dicho sea de paso, me aburría bastante en mis tiempos de estudiante, llegamos al bloque 3, en el que me lo he pasado muy bien con mis compañeras futuras profes, poniendo en común ideas, debatiendo qué elegir, pensando qué actividades hacer… ha sido una práctica muy interesante, porque está claro que entre todas salen ideas geniales y desde luego, tengo ahora más que claro que una semana cultural dedicada a cualquier tema hará que cale en los alumnos, que disfruten y aprendan mediante el juego y poniendo en práctica, en equipo, el tema elegido. En nuestro caso fue la generación del 98, la poesía de forma concreta, por considerarla algo olvidada en las aulas. Si me dicen hace unos meses que tenía que montar una semana cultural alrededor de Valle Inclán y la generación del 98, me deprimo, para empezar. Pero ahora, viendo los trabajos individuales de las compañeras del grupo y el trabajo común, me siento muy orgullosa de haber sido parte de ello. Y de nuevo, después de trabajar el bloque, creo firmemente que todo colegio debería llevar a cabo, una vez al año, semanas culturales de este estilo, donde lo clásico que suele ser aburrido se convierta en algo atractivo e interesante. Se trata de salirnos del tan explícito currículo y aprender de otra forma, despertar el interés, motivar e ilusionar. Seguro que así nuestros alumnos aprenden “de verdad”, como me gusta decir a mí.

Con el cuarto bloque llegó otra sorpresa… una animación lectora. De nuevo, no tenía ni idea de lo que iba a tratar. Nunca lo hicieron conmigo, ni nunca lo han hecho con mi hijo… Una vez explicado en lo que consiste una animación lectora, parece tan obvio que es una forma de enganchar a los niños con la lectura… que no se entiende por qué no se practica mucho más a menudo. Qué gran regalo jugar a adivinar lo que va a pasar en el próximo capítulo (o sección del libro), fomentar el debate e intercambio de opiniones en clase alrededor de una lectura que cada niño ha hecho en casa de forma silenciosa, y lo que todavía es mejor, aprender qué ven los niños en esa lectura propuesta y estudiada previamente por el maestro. Me quedo con algo que dijo que Irune en clase, algo así como que era sorprendente ver cómo los chavales reaccionan ante una lectura propuesta. Y que uno puede llevar un cuento fórum perfectamente preparado y que la clase te lleve por otro camino totalmente diferente… En serio, me parece fantástico dar esa libertad para opinar y para intercambiar sensaciones tomando como base la lectura placentera. Me sorprendió también que Irune contara que en todas las animaciones que ella había hecho, nunca ningún niño se había “resistido”. Las estadísticas no mienten… y es que de verdad, me parece tan fácil realizar esta actividad y creo que lo que se obtiene a cambio es único: el gusto por la lectura, crear lectores que disfruten leyendo, que quieran que llegue el rato de la lectura. Hay niños que lo tienen ya adquirido, pero a aquellos que no lo tienen, por favor, nunca es tarde y en el aula se tiene el espacio y tiempo para, usando convenientemente todas estas herramientas, conseguirlo.

Y ya para acabar, con no poca tristeza, esta asignatura, con el quinto bloque llegó la creación literaria. Recuerdo que a mí me gustaba escribir cuando era pequeña. Lo recuerdo más bien de la época de BUP-COU (14-17 años), más que en Primaria. Tuve un año una profe que, al leer alguna de mis redacciones, me puso algún feedback como “Me gusta como escribes, sigue escribiendo así”. No se me olvidará. Guardé las redacciones que hice aquel año en una carpeta que sigue en casa de mis padres. Pero no recuerdo que me guiaran para escribir. Creo que no se me daba mal posiblemente porque leía bastante, pero ahora veo claro que tuve mucha suerte de que me atrajeran los libros y de que me inculcaran la lectura en casa, porque si hubiera dependido de mi paso por el colegio… no sé muy bien qué habría sucedido. Centrándome en lo aprendido en este bloque, ¡oh sorpresa, existen técnicas, métodos y estrategias para hacer que los niños aprendan a redactar mientras dan rienda suelta a su creatividad! De nuevo se me abrían los ojos como platos al descubrir cómo se deben evaluar las creaciones literarias y cómo no se deben evaluar. Cómo se debe dejar a los niños que desarrollen su creatividad poniéndoles cerca, a su disposición, herramientas y estrategias. Los que las necesiten, las usarán, y los que no las necesiten, volarán libres. Y valoraremos cada creación literaria con mucho cariño, viendo qué pequeños retos puede ir consiguiendo cada uno de los escritores en potencia que tenemos delante. Cada uno tendrá sus aspectos a mejorar y su estilo. Qué bonito debe ser observar cómo un pequeño escritor evoluciona y mejora gracias a nuestra guía. Y la guinda de crear una biblioteca de aula con libros propios, fabricar libros para regalar a compañeros, profesores, familia… Libros de verdad, que se tocan, se prestan, se manosean y se deterioran sí, por el uso. ¿Nos os gusta en la biblioteca ver esos libros que están tan usados que ni cabe el sello del día de devolución? Por algo será…

Hecha ya mi pequeña reflexión sobre cada uno de los cinco bloques, me gustaría intentar resumir lo que me llevo para mi futuro como docente. Aunque me quedan tantísimas enseñanzas grabadas a fuego, me quedo con estos, podríamos llamarlos, objetivos:
  • Animar a leer, guiar la lectura, fomentar el diálogo alrededor de un libro interesante. Para crear el hábito lector, poco a poco, con cariño, respetando los tiempos, seleccionando bien los libros. Amando la lectura transmitir ese amor por la lectura, porque creo firmemente que para enseñar algo bien, hay que sentirlo.
  • Contar cuentos, cantar cuentos, contar y cantar al mismo tiempo. Con ilusión y emoción, elegir algo que contar y muy despacio, haciendo que cale en cada uno de los niños oyentes, trasmitirlo desde muy dentro y con mucho sentimiento.
  • Tocar y oler, tocar y mirar, tocar y leer… libros. Que los niños los creen, los inventen y los escriban. Cortos, largos o sólo con dibujos para los más pequeños. Y después, enseñarlos a todo el mundo, exponerlos y regalarlos.
Parece que esta asignatura me ha hecho preguntarme, una y otra vez: ¿Por qué no hicieron esto conmigo?, y ¿Por qué no lo hacen con mi hijo? Y eso me lleva a estar segura de que, cuando tenga oportunidad, pienso poner en práctica todas y cada una de estas experiencias, porque para mí, más que trabajos, han sido experiencias. Y las experiencias quedan ahí, no se olvidan. Trataré además no sólo de llevarlas a la práctica en un aula en el futuro, sino en reuniones con amigos en los que haya niños a los que plantear un juego diferente, y por supuesto, con mi hijo.
Y para acabar, Irune, supongo que te lo dirá todo el mundo, aunque supongo también que no por ello dejará de hacerte ilusión recibir mi más sincera enhorabuena por tu enfoque en esta asignatura y por los aprendizajes que has trasmitido en clase y a través de los apuntes y documentación seleccionada. Porque yo no sólo he aprendido de literatura infantil y juvenil, sino que he aprendido una forma diferente de enseñar. Lo único que me da pena es no haber sido alumna de presencial para haberme empapado en directo de todos estos y seguro que más conocimientos. Así que sólo queda darte las gracias por haberme hecho ver que yo que pensaba que sabía mucho de literatura infantil y juvenil, realmente no tenía ni idea. Y por hacerme ver que hay otras formas de enseñar... ¡Gracias!






Comentarios

  1. Creo que no has podido resumir mejor todo lo que te ha transmitido a ti (y a mi) la asignatura. Mientras leía tus palabras, me he sentido totalmente identificada. Que bonito y cierto lo que comentas sobre creer saber sobre algo y darte cuenta de que no, que hay mucho más. Como futuras profesoras, siento que debemos ser conscientes de que nuestra profesión implica un constante aprendizaje. Aprender para saber adaptarnos, a las nuevas generaciones, necesidades y enfoques de la educación.
    Por tus palabras veo que eres mama. Yo sin embargo con mis 22 años, tengo tanto que aprender sobre la vida, la educación.. sin embargo, sentir que compartimos una visión muy similar sobre la docencia, me hace darme cuenta de que esto no depende de la edad, ni la cultura, ni de nada parecido. Trata de querer influir de una manera significativa, de querer que los niños aprendan a ser ellos mismos, a tener una voz y a darles las herramientas para que puedan usarla.
    Ahora solo nos queda saber aplicar los conocimientos adquiridos, con ilusión, cariño y alegría, para transmitir como tu bien mencionas aprendizajes "de verdad", y la literatura como lo que es, una oportunidad para disfrutar, conocer y experimentar.

    ¡Felicidades por tu resumen, ha sido genial leerte!

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    1. ¡Hola Idoia! No había leído tu comentario hasta ahora, no me lo esperaba, y me ha hecho muchísima ilusión. Muchas gracias por tus palabras y me alegar saber que los jóvenes compartís pensamientos de los que somos ya un poco "maduritos" jaja. ¡Nos vemos! Un abrazo fuerte.

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  2. Gracias, Amaya, es un artículo precioso.

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